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Opinión: Xavier Cantera
Acordándome de ti, persona pobre de un país pobre, soñé cómo podía ser una humanidad más solidaria
Una opinión más
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Xavier Cantera
Apreciado amigo: En tu última carta me preguntabas si había algún tema de la situación actual que me preocupase de forma importante. Para contestarte he tomado la letra de una canción que, allá por los cincuenta, escuchaba en la radio de casa, cantada por un valenciano de nacimiento llamado Jorge Sepúlveda. No tiene nada que ver mi preocupación con el contenido de esta canción romántica y por eso solo he tomado unas frases : "Mirando al mar, soñé"... y acordándome de ti, lloré". Acordándome de ti, persona pobre de un país pobre, soñé cómo podía ser una humanidad más solidaria mientras admiraba, desde la terraza frente al mar, la visión de un circulo de fuego solar que enrojecía el horizonte y tintaba de sangre los reflejos sobre este mar Mediterráneo.
Pero, al admirar esta cinemascópica imagen en un despertar tranquilo y veraniego, tuve la suerte que se conectaran, en mi interior, los altavoces estereofónicos de mi conciencia internacionalista y escuchara los gritos que venían de más al sur, los quejidos de quienes temen por sus vidas al tardar a ser rescatados por una unidad de salvamento y sin la seguridad de ser aceptados y acogidos en un país de la Europa solidaria(?). Al aparecer ante mí un mar, cual global tumba acuática para miles de personas, quise hacer memoria de esta inhumana tragedia a bañistas, veraneantes y turistas de Europa, que vienen buscando vida en las mismas aguas donde otras personas encuentran la muerte, aunque venían buscando mejor vida, y así intranquilizar las conciencias acomodadas de quienes hemos tenido la suerte de nacer en el primer mundo, el cual ha esquilmado sus riquezas sin dar nada a cambio o solo contentando con armas a los caciques tribales.
Amigo, también quiero decirte que, durante bastantes días, este mar también se ensució con las cenizas de los incendios en el Mediterráneo oriental, de Grecia y Macedonia del Norte, como si todos los dioses del Olimpo les hubiesen abandonado ante la irresponsabilidad de los humanos sobre el cambio climático y ¿dónde tenían que ir a parar esa cenizas? al mar de muerte donde, los ricos cumplen su deseo de que sus cenizas floten sobre las aguas y los pobres se hunden en ellas pidiendo auxilio.
También quiero decirte, apreciado amigo, que sigo escuchando los gritos de protesta de quienes se enteran, por las redes sociales, que en los países ricos estamos el 70% vacunados y, las personas con inmunodeficiencia, esperando la tercera dosis pero ellos ni si quiera tienen esperanza de recibir las primeras vacunas. Quiero terminar como comencé: Mirando a este mar, que siempre ha sido lugar de encuentro, de mestizaje y de intercambio, soñé si algún día volverá a ser lo que fue, para lo cual deberemos cuidarlo a él y a quienes viven a su alrededor, comenzando por evitar los vertidos contaminantes químicos y los procedentes de la conculcación de los Derechos Humanos.
Un fuerte abrazo, tu amigo.
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