Uno de los factores más importantes para poder pasar unos días festivos menos dolorosos es poner mucha atención a sus necesidades y sentimientos, aceptándolos y declarándolos a otros
Permitidme escribiros, en estas fechas tan significativas, sobre un tema que está en todas las mentes, que es cuando nos reunimos a celebrar la Navidad y en casa hay una silla vacía…
Es importante saber que el duelo es un proceso doloroso de adaptación a una nueva situación y una reconstrucción de aquellos aspectos que la pérdida ha puesto en cuestión; también es una respuesta natural que sigue a cualquier tipo de pérdida, en la que la más dolorosa a menudo es la muerte de un ser querido. Es un proceso normal (no patológico) y que en principio no se requiere el uso de psicofármacos ni de intervenciones psicológicas para su resolución, ya que según los últimos estudios realizados sobre ello, (M.S. Stroebe) entre el 10-15% de la población, presentan complicaciones.
El duelo es una experiencia muy personal y vivida por cada persona de forma diferente, en la que no hay respuesta definitiva. Suele ser de 2 años, pudiendo ser más largo o más corto, ya que la intensidad y duración depende de muchos factores, tales como quién era la persona o naturaleza del apego (abuelo, madre, hijo, primo lejanos), las características de la muerte, las variables de personalidad, la historia previa de la persona en duelo, la disponibilidad del apoyo social – familiar (recordaros en mis anteriores escritos sobre los duelos desautorizados) y otros tipos de estrés simultáneos.
¿Qué tipo de sentimientos o emociones podemos encontrar?
Tristeza, culpa (respecto a algo que ocurrió o se descuidó alrededor del momento de la muerte), rabia, odio e irritabilidad, temor o miedo (no poder cuidar de sí mismos), anestesia emocional, ansiedad, soledad, sensación de impotencia, anhelo, alivio (sobre todo después de una enfermedad)…
Vacío en el estómago, opresión en pecho, falta de aire, opresión en la garganta, dificultad para tragar, hablar, hipersensibilidad al ruido y/o expresiones externas, despersonalización: “camino calle abajo y nada parece real, ni siquiera yo”, debilidad, fatiga muscular, cansancio, falta de energía, sequedad de boca y molestias gástricas.
¿Qué tipo de pensamientos nos acuden en estos momentos?
Incredulidad, “no ha ocurrido, debe ser un error”, “sigo esperando que alguien me despierte”; confusión, “no puedo ordenar los pensamientos, olvido las cosas”; preocupación, “pensamientos sobre el fallecido, cómo recuperar a la persona perdida”; sentido de presencia, “tengo la sensación de que se encuentra a mi lado, en la casa”; alucinaciones, “iba caminando y le he visto”, “he oído como me llamaba por mi nombre”.
¿Qué tipo de conductas se trastornan cuando nos encontramos en el proceso del duelo?
Trastornos del sueño, trastornos alimentarios, conducta distraída, aislamiento social, soñar con el fallecido, evitar recordatorios del fallecido, buscar y llamar en voz alta, atesorar objetos que pertenecían al fallecido (vestir con su ropa), hiperactividad desasosegada, llorar…
Se habla de fases del duelo choque/shock, negación, dolor (es la más duradera en el tiempo) y reconstrucción, pero es importante saber que estos son patrones generales (no universales) de respuesta, donde no hay una linealidad.
¿Qué es importante y qué podemos hacer para adaptarnos a la pérdida?
Hablar y compartir el dolor.
Comer bien y hacer ejercicio.
Darse permiso para estar en duelo, sentir y expresar el dolor y las emociones, darse tiempo para sanar.
Prepararse para los aniversarios y días significativos.
No tomar decisiones importantes.
Darse permiso para disfrutar de las cosas y los momentos, y para divertirse.
Buscar ayuda y aceptarla.
¿Qué podemos hacer en estas fechas tan señaladas (sobre todo “La primera Navidad” o en cualquier fecha o día significativo?
Exprese todo lo que sienta. Uno de los factores más importantes para poder pasar unos días festivos menos dolorosos es poner mucha atención a sus necesidades y sentimientos, aceptándolos y declarándolos a otros.
Llore si quiere o necesita hacerlo, pero lo más importante es que reconozca la tristeza, el dolor o cualquiera de sus sentimientos como propios, permitiéndose sentirlos sin sentirse culpable o tener que dar explicaciones a otros. Puede hacer cosas como ofrecer su ayuda a otros; para preparar platos, comidas, ir a un comedor para ayudar…. si esto le satisface, hágalo. Si siente que esa labor es una carga, considere usar esta fecha para darse usted mismo apoyo y ayuda, por ejemplo, cómprese algo que siempre había deseado, de un paseo…. Cree un álbum de fotos: invite a sus hijos a reunir fotografías de la persona fallecida y a colocarlas en un álbum; recuérdales qué estaba ocurriendo cuando se tomó la foto. Las historias tendrán un especial significado para sus hijos.
Visitad la tumba del ser querido el lugar donde se esparcieron las cenizas intentando que sea una actividad relajada y agradable. Dígale a sus hijos que es lo que hacíais para recordar los tiempos felices.
Encargar unas plantas o una corona de flores con el nombre del ser querido, llevarla al lugar donde esté.
Leer una oración o un poema a la hora de comer/cenar en honor suyo, (el poema puede escribirlo tu hijo/amigo/hermano…).
Brindar en su honor y recuerdo. Cualquiera de estas cosas hará que usted y sus hijos se sientan más cerca del ser querido en estas fechas. Algunas personas tratarán de apresurarle a través de su duelo; otros pueden insistir en animarle o decirle qué hay que hacer o no hacer y cómo debería o no debería sentirse.
Tenga paciencia y exprese lo que siente. Y sobre todo, no tenga prisa en este proceso.
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