

Las bases de UCIN Alzira sacan músculo frente a los atropellos de la dirección nacional y las traiciones de Montalvá
El grupo municipal no descarta tomar decisiones drásticas en las próximas semanas
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La crisis en UCIN Alzira ha alcanzado su punto más álgido. Ante la acumulación de agravios, las bases de la formación convocaron de urgencia una reunión para analizar la situación y tomar decisiones sobre el futuro de la agrupación en la ciudad. En este encuentro, marcado por la indignación y la determinación, se fijó un plazo de dos semanas para que UCIN Nacional ofrezca respuestas a las legítimas reclamaciones de la militancia. De lo contrario, se iniciarán acciones legales para hacer valer sus derechos y restablecer los principios democráticos que, según denuncian, han sido sistemáticamente vulnerados.
A lo largo de la reunión, los asistentes manifestaron su profundo malestar por la falta de comunicación y transparencia de la dirección nacional, denunciando una serie de irregularidades que han lastrado el funcionamiento del partido en Alzira. Entre ellas, destacan la dilación injustificada en la aceptación de nuevas afiliaciones, el silenciamiento de determinados miembros de la agrupación y la imposición de una gestora presidida por una persona ajena a la localidad, lo que consideran un atentado contra la representación territorial, la autonomía de la agrupación y contraria a los propios estatutos de UCIN.
Especialmente grave ha sido la vulneración del protocolo de igualdad, una medida fundamental en cualquier organización moderna y democrática, que en el caso de UCIN ha sido completamente ignorada, ya sea por no haber sido facilitada o porque, directamente, no existe. La falta de respuesta a una solicitud formal para su implementación ha reforzado la percepción de que la dirección nacional está actuando de espaldas a la militancia y a los valores que en teoría defiende el partido.
Sin embargo, si bien la tensión con UCIN Nacional ha sido motivo de creciente descontento, lo que ya fue completamente intolerable para los afiliados y simpatizantes fue la traición perpetrada por Enrique Montalvá cuando decidió conspirar contra su propio partido. Su respaldo a Compromís para expulsar a la concejal Mar Chordá del equipo de gobierno rompió el pacto de gobierno y dejó a UCIN Alzira en una situación de extrema debilidad institucional. Esta maniobra, que muchos consideran un acto de deslealtad sin precedentes, ha generado una fractura irreparable en la confianza que hasta entonces se tenía en su liderazgo.
Pero si algo ha terminado de dinamitar la paciencia de la militancia ha sido el reciente voto en contra de Montalvá a dos mociones presentadas por Mar Chordá, en las que se solicitaba la creación de la Policía de Barrio y la reapertura del conocido “giro a la izquierda” hacia la Plaza Mayor. Ambas medidas fueron promesas clave en su campaña electoral, y su negativa a respaldarlas ha sido interpretada como la prueba definitiva de su desvinculación con los principios y compromisos adquiridos ante los ciudadanos. Para los afiliados y simpatizantes, este acto representa “la gota que colma el vaso”, un punto de no retorno que confirma su desinterés por defender las propuestas que llevaron a UCIN Alzira a obtener representación institucional.
Ante este panorama, la militancia ha decidido plantarse. Si la dirección nacional continúa ignorando las reclamaciones de los afiliados y si Montalvá persiste en su deriva personalista, UCIN Alzira no descarta tomar decisiones drásticas en las próximas semanas. La pelota queda en el tejado de la dirección nacional y de Enrique Montalvá. Su respuesta o inacción marcará el futuro del partido en la ciudad y determinará si la crisis actual se resuelve o si, por el contrario, desemboca en una ruptura definitiva.
UCIN Alzira
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