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EL SEIS DOBLE
sábado, 26 de febrero de 2011
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Segundo Antich Carbonell
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 Personajes que dejaron huella en Alzira (5)
Segundo Antich Carbonell

Organista de la parroquia de Santa Catalina; un sexto sentido musical

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http://www.elseisdoble.com/uploads/image/FOTOS%20FIJAS%20EN%20SECCIONES/Alfonso%20Rovira%20con%20c%C3%A1mara.jpgEl órgano es un instrumento en el cual el sonido se produce principalmente por la vibración de columnas de aire en el interior de los tubos y, en menor escala, por la de lengüetas metálicas cuyo sonido refuerzan masas de aire delimitadas también por cuerpos tubulares de formas diversas. Son muy remotos los orígenes del órgano. Cinco siglos antes de J.C. existían en las civilizaciones greco-romanas instrumentos accionados por fuelles

De la documentada publicación del investigador Vicente Alonso Climent en 1985, “Órganos y organistas de Alzira”, hemos podido saber la importancia que tuvo nuestra ciudad entre inicio del siglo XV y finales del XIX, de maestros organistas, maestros de capilla y organeros — estos últimos fabricantes de órganos—, que ejercían en las parroquias de Santa María y Santa Catalina. El órgano de Santa Catalina se puede decir que, al menos, existía desde el siglo XIV, pero la documentación consultada en el Archivo Municipal de Alzira por Vicente Alonso confirma su utilización en el siglo XV.

En esta ocasión rendiremos homenaje y el recuerdo a organistas de la parroquia de Santa Catalina, los que conocimos, cuya memoria arranca de principios de 1940, cuando el que suscribe era monaguillo de la referida parroquia. Don Segundo Antich Carbonell fue el primero que conocí. Un hombre ya entrado en años, contaba por aquel tiempo setenta y dos años, tenía el cabello blanco —era albino— y estaba privado de la vista. Sus manos eran ágiles, seguras y maestras al teclado del armonium, que era un viejo instrumento con el que contaba la parroquia, muy poco tiempo después de haber terminado el conflicto bélico entre 1936 a 1939. Buen ejecutante y mejor intérprete. Era un organista “para grandes solemnidades”, como lo recuerda Enrique Marzal Boluda en una de sus publicaciones sobre la música en Alzira. Don Segundo interpretaba todos los días al armonium con maestría y solemnidad, dándoles categoría a las más sencillas composiciones. Era un lujo que tenía la parroquia de Santa Catalina de Alzira. El que esto escribe, todas las mañanas al finalizar la misa mayor, le acompañaba a su casa, en la calle Albornoz, en pleno corazón de la Vila dada su falta de visión. Cuando se celebraba el novenario a los Santos Bernardo, María y Gracia, cada año entre el 14 y 22 de Julio, una de las voces predilectas del anciano organista era la de Amparito Tortosa, esposa de Emilio Bohigues, que interpretaba magistralmente el solo dels gotjos. No era de Alzira nuestro querido organista. Don Segundo Antich había nacido en Silla en el año1868 y falleció cuando contaba la avanzada edad de noventa años, el día 30 de Noviembre de 1958. Fue profesor de piano de varias generaciones de alcireños y entre otras composiciones que dejó escritas se encuentra “Trisagio al corazón de Jesús”; “Hoja de álbum”, para piano y “Allegro”, sinfonía para orquesta. En nuestra ciudad contrajo matrimonio con Josefa Espuig Martínez, con la que tuvo tres hijos, Francisco y Rafael, que fueron empleados del Banco de Vizcaya y de Valencia, respectivamente y Josefina, que contrajo matrimonio con el conocido profesor Francisco Torio, uno de los fundadores de la Academia Júcar. Su hermano, Francisco Antich, profesor del Conservatorio Superior de Música de Valencia, fue el primer maestro de música que tuvo el gran compositor saguntino Joaquín Rodrigo.

Al fallecer, en 1958 don Segundo, le sustituyó en este menester de la parroquia de Santa Catalina el sacerdote Don Vicente Andrés Devís, quien poseía una potente voz de barítono que ponía al servicio del culto divino con gran fastuosidad. Acompañaba con el armonium los cánticos con mesura y dignidad musical. Al ser trasladado don Vicente a la parroquia del Pilar de la capital de provincia le sustituyó un joven coadjutor, sensible y agradable, don Salvador Gisbert Trelis, siendo su forma de interpretar pulcra y delicada que era escuchada con deleite; pero don Salvador Gisbert no estuvo mucho tiempo en Alzira, fue trasladado a una parroquia de Alcoi. En Agosto de 1970 toma posesión como vicario y organista de Santa Catalina otro sacerdote muy vinculado a la música, Don José Domínguez Valor, que perteneció a la directiva de la Sociedad Musical de Alzira donde fue al mismo tiempo su asesor religioso. Ejerció como organista de esta comunidad parroquial hasta 1979 en que fue nombrado párroco de La Encarnación. Buen técnico y mejor improvisador quien, en momentos de inspiración, prestaba a las partituras una digna versión de las mismas, arrancando al instrumento inspiradas interpretaciones. Al quedarse sin organista la parroquia se hace cargo de este menester el poeta alcireño Enrique Marzal Boluda, quien en una de sus publicaciones sobre la música, en 1984, decía de sí mismo: otro hijo de Alzira en su tiempo escribirá algún estudio parecido a este, pero mejor pergeñado y más dotado, dará la opinión que yo merezca. Puedo adelantarles que será una opinión pequeña, intranscendente. A mí sólo me consuela en este aspecto el saber, el tener conciencia de que presto mi servicio con entrega e ilusión.

Querido y recordado Enrique Marzal. Aunque han transcurrido 27 años de aquel escrito tuyo de opinar sobre el desempeño del noble oficio de organista de Santa Catalina, aquellas sencillas y sentidas partituras que interpretabas al armonuim en las celebraciones litúrgicas de la asamblea parroquial, que expresaban sencillamente tus sentimientos y emociones, las recordamos, Enrique. Somos los afortunados que no borraremos ni olvidaremos tus recuerdos como oyentes y cofeligreses de tu bien hacer como organista de Santa Catalina.

Después del fallecimiento del organista Enrique Marzal vuelve a la parroquia de Santa Catalina don José Domínguez hasta su traslado a la colegiata de Xátiva como canónigo y organista de la misma, haciéndose cargo el alcireño Enrique Perepérez quien ejecutaba hasta no hace mucho tiempo la música al armonium en las celebraciones eucarísticas en Santa Catalina con tal diligencia que a formó un coro parroquial con notable éxito de participación por parte de los feligresas que siguen actuando.

Alfonso Rovira

 

                          
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Comentarios de nuestros usuarios a esta noticia

Vincent Correcher - 26/02/2011
...me acuerdo perfectamente de D.Segundo y de su familia.Muchas veces he pensado en su yerno,D.Francisco Torio Balandron con apellidos genuinamente zamoranos situados en la comarca de los Valles del Tera,cerca de Benavente. No sé si existen descendientes en Alzira.De todas formas felicitar a Alfonso por
ser la memoria viva de nuestra Ciudad.
alfonso Rovira - 26/02/2011
Querido amigo y compañero de Radio Alzira, de la radio en tiempos heróicos, donte todo se realizaba en directo. Gracias por tus elógios. He hecho que debía. Esgta serie de "Personajes qlue dejaron huella en Alzira",. tendrça continuación. Sigue sbriendo el seis doble y lo verás... existen muchos más.
Que mafravilla escrinir desde Zamora, donde gtengo grandes amigos, tamb ién en EAJ72 Radio Zamaora, donde locutaba Chelo Borrego. De la Rúa de los Notarios, Paseop de la Feria, Santa GTecla y Santa Susana, la plaza de Viriato, la catedral, la puerta de la traiciçón de Bellico Dolfos... etc. etc. Tenían un buen amigo, el obispo de Zamora, enterrado el convento al lado del Parador, Eduardo Poveda Rodrígues, que era de Villanueva de Castellón. Cuando viaja a Galicia siempre me acercaba para que disfrutara cinco minutos hablandon valenciano mientras consumía un "caldo de gallina". era muy fumador.
Querido Vicente: cuantos recuedos me afluyen a la mente de nuesfros años mozos, de principio del '36, cuando asistías a la escuala de mi padre... con cuante emoción lo recuerdo. Desde Alzira, tu pieblo, joya de color naranja, un abrazo de tu siempre amigo, Alfonso Rovira. Me quedaba y se me hab ía pasado decirque que de los Antich, si quedan descendientes
Mascarell - 26/02/2011
Yo conocí muy bien a la familia Antich, vivían en el carrer Colón y a don Francisco Torío, excelente maestro de matemáticas, desterrado a Alzira, por el gobierno del Alzamiento Nacional. Maestrro que rescató el padre Pompilio Toirtajada para las Escuelas Pías y posteiormente en la Acvademia Jucar. Me gustaría como dice Correcher, saber si existen dewscendientes de don Francisco torío, con él mi madre tuvo siempre una afinidad de ideas y yo lo recuerdo con mucho cariño. Tambien recuerdo a don Segundo, pero ya cieguito... En fin, los tiempos pasán, los recuerdos crecen. FELICIDADES PONCHO. un abrazo
Eduardo Martínez - 11/03/2011
Enhorabuena por el artículo. Creo que es una lástima que una ciudad tan importante como Alzira, con una tradición organística como la descrita en el artículo, carezca en sus templos de órganos de tubos, y no haya un solo templo de la ciudad que posea uno de ellos.
La vecina Algemesí posee en la actualidad tres órganos y está a punto de inaugurar el cuarto de ellos, el que será el segundo más grande de la Comunidad Valenciana.
Bueno sería que una ciudad tan amante de la música dispusiera en alguno de sus templos de uno de estos instrumentos. Un órgano con sus tubos de verdad.
Creo que los alzireños podrían recaudar sin problemas la cantidad que puedan necesitar para erigir un órgano. Creo que por 60.000 euros ya se puede tener un instrumento de cierta consideración, si bien uno imagina que Santa Catalina podría albergar perfectamente un instrumento de gran tamaño, de 200.000 a 300.000 euros. En todo caso, creo que un órgano tubular en Alzira permitiría dar mayor realce al culto religioso, y la celebración de conciertos fuera de los ritos católicos.

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