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EL SEIS DOBLE
jueves, 6 de octubre de 2011
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 Los caminos de antaño y el dios tecnológico
Artículo de opinión de Rafael Clari

“¿Cuándo perdimos nuestra humanidad? ¿En qué punto del camino? ¿Dónde fue a parar el labriego y las bestias?”

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 JD800060¿Por qué han cambiado tanto los tiempos? El padre, la madre y los niños. En la baqueta los bultos y las maletas. Cuando apretaba el calor se paraba, no por cansancio, era el propio termostato el que nos obligaba a descansar. El coche se recalentaba y necesitaba un refrigerio o descanso. Pasábamos el tiempo mirando el marcador de temperatura de ese pequeño seiscientos o dos caballos que nos indicaba cuando parar y cuando reanudar la marcha. Y en cada parada un pedazo de suelo y un olor del sitio que atravesábamos.

¡Qué cachondeo! Había quienes calentaban la merienda aprovechando el calor del motor. El trayecto en sí ya era una aventura. Conocías gente, contabas historias y aventuras de tu bicho. Ellos eran de por sí una fuente inagotable de anécdotas en las noches en familia.

 

A finales de invierno, se colaba el olor a flor del almendro

Los caminos eran, por esa época, de tierra la mayoría. La guantera, a menudo cuajada de santos, vírgenes y San “Cristóbales” era en sí un altar para conducir las plegarias para que el viaje fuera seguro y tranquilo. Los antiguos carromatos mantenían allí parte de su espíritu. Hoy ya nadie ruega por su viaje. La tecnología ha suplido a la fe en la mayoría de las ocasiones. Tomar un mapa, parar en una alquería, en un abandonado pueblo de montaña y preguntar a los nativos sobre el terreno permitía esa relación de amistad y afecto que con el tiempo se ha ido perdiendo.

El viajero hacía del viaje una historia, un relato de miserias y afectos.

Abrir las ventanillas para refrescarnos permitía oler el trigo recién segado, el arroz recolectado entre el barro y la paja en fermentación. Si era finales de invierno se colaba el olor a flor del almendro. Si era final de verano el olor a tierra mojada y el estruendo de los truenos que confirmaban la luminosidad de los rayos. La fragilidad del exiguo vehículo zarandeado por el viento o acribillado por la lluvia o el granizo.

 

Aquellas cuerdas y alforjas que tras la sonrisa del labriego, nos hacían cómplices

El viaje de novios... que alucinante aventura en este tipo de vehículos. Pocos, cuando cuentan la lejana peripecia, no se dejan una lágrima en el camino. Años después, rehaciendo la ruta, se recuerda con la nostalgia del tiempo pasado aquel carro que nos remolcó entre el polvo y el calor por aquellos inhóspitos parajes hoy llenos de hormigón y asfalto.

Aquel enamorado que se embutía tras el capó del coche seguro de encontrar la avería en un motor que apenas tenía componentes.

Aquellos caballos mulos y burros. Aquellas cuerdas y alforjas que tras la sonrisa del labriego nos hacían cómplices de aquel cuadro, aquella imagen que resurge del pasado y aquel alivio tras ver que la extraña máquina era al fin movida por las bestias azuzadas por su dueño, aquellos queridos animales. Un golpe seco en la espalda y las carcajadas del compañero de camino te permitían escuchar lo del “Señor, cuanta modernez hay por el mundo” o “¡Cómo son ustedes los de la ciudad!”.

El olor a sudor, animal, a tierra y a surco labrado. Los infinitos insectos que inundaban nuestro rostro y nuestro cuerpo. Hoy invisibles venenos han matado tales molestas criaturas. Ya no incordian los insectos, no zumban las avispas ni los tábanos son los reyes del cielo. Unos invisibles venenos son la guadaña silenciosa que se mueve sobre nuestras cabezas. El peligro que no avisa y que nos pide precio a nuestra salud con el paso de los años.

 

En ese momento tu móvil suena. Ahora su sonido es más metálico que antes

¿Hicimos bien vendiendo nuestra alma al dios tecnológico? ¿Nos ha engañado con dulces envenenados, cuando sin darnos cuenta nos quita la vida?

Echo de menos estas cosas.

Es cierto que el GPS lee los mapas por mí y me dice dónde estoy. Me indica por dónde debo o no ir. El teléfono móvil no me deja incomunicado en casi ningún sitio.

Pero, a cambio, hemos perdido la intimidad que teníamos hasta en el aseo. Ya no necesitamos a la gente. Tu máquina piensa por ti y hasta en ocasiones decide por ti. Pero cuando se avería, entonces y sólo entonces te das cuenta de que el labriego, el amigo, el compañero de viaje se han esfumado. Estás triste y quedas triste con tu tecnología pero sin el calor humano. Tu altar, que se esfumó con el paso de los años, ya no te consuela. Has creado un mundo a imagen de tus ideas, pero... es posible que ese mundo sea ahora tu prisión. Una preciosa jaula dorada de ordenadores y chips. Un aire limpio de insectos pero lleno de venenos.

En ese momento tu móvil suena. Ahora su sonido es más metálico que antes, suena a vacío y se adivina la sonrisa de un pequeño diablo al que vendiste tu alma.

Finalmente una pregunta martillea en mis oídos ¿Cuándo perdimos nuestra humanidad? ¿En qué punto del camino? ¿Dónde fue a parar el labriego y las bestias?

Tras una jornada de lluvias otoñales, no puedo dejar de pensar en ello, pues una parte se ha ido y me temo, muy a mi pesar... que ya no volverá.

Rafael Clari


 
                          
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ArticulistasRafael Clari
Opinión

Comentarios de nuestros usuarios a esta noticia

Rosa María de Dios - 06/10/2011
Rafael magnifica interpretación. Estoy de acuerdo en todo lo dicho. Y ahora con mucho amor y sentimiento pregunto ¿Donde está mi tierra? ¿Donde están mis verdaderos amigos?. ¿Dónde están esos tiempos, el aire, el agua, y la tierra por los años pasados y nuestros amados alcireños sepultados?. Los que hoy en esta ciudad vivimos nos quedan el recuerdo de muchos corazones que en esa época hemos vivido. Mirando al cielo pedimos que vengan esos tiempos tan queridos.
Un cordial saludo
Rosa María de Dios
P.D. - 06/10/2011
En blanco y negro. Muy propio.
Me trae unos recuerdos increibles.
Es como la serie esa de Cuéntame, pero más actual.
A mis padres lo de la tecnologia de los móbiles les ha superado. Es más no hablas de la radiación de los móbiles.
Hasta que punto hemos avanzado sin meditar las consecuencias. Los transgénicos, los Hamers que ya se ven por nuestra ciudad. Ya no se ven caballos ni carros.
He vuelto a la Alzira de hace treinta años. Ha sido un paseo entrañable que me recuerda a los que ya no están con nosotros.
Rafael Clari - 06/10/2011
Esa es la idea, Rosa María de Dios.
Nos acercamos a Todos los Santos. Es quizás un buen momento para recordar. Añorar aromas, sensaciones, impresiones, fotos o imágenes del pasado que nos ayudan a vivir en el presente. No todo el pasado esta pasado ni por supuesto es peor que el presente.
Destapemos de cuando en cuando la caja de los recuerdos. Esa Alzira que nos ha hecho lo que hoy somos y ese pasado que nos ayuda a disfrutar el presente sin renunciar del todo a nuestra historia y nuestra identidad.
P.D., has captado la esencia. Tienes razón en lo de ampliar el tema a los peligros de la tecnología, pero pretendía disfrutar compartiendo un rato de recuerdos más que un artículo de denuncia. Un fogonazo al pasado para volver a sentir aquellas sensaciones perdidas. Podríamos crear una sección de fotos de Alzira del pasado. Esto es solo una idea. A ver si se anima la gente.
Un saludo.
Pere Peres - 06/10/2011
Eixa és l'altra Rafel, la modernitat ha arribat a les nostres places i avingudes i on abans hi havien olivers i plàtans ara hi ha rotondes amb monuments metàl.lics de dubtós gust. Ens estan privant de copsar el nostre viatge através de les estacions. A la ciutat cada vegada és més difícil adonar-se de la caiguda del pàmpol, la fraire dels ametllers en flor i tot allò. Ací a Alzira hem pogut veure com l'Ajuntament arrancà una tira d'arbres per fer una nova rotonda sense plantejar-se, ni de lluny, deixar-los tot just dins de la nova glorieta. No hi ha pena de res. Ens cal saber gestionar el que ens ofereix la tecnologia perque devegades semblen oferiments enverinats. Hi ha el cas de la màquina d'eixugar la roba, aquest electrodomèstic del dimoni consumeix 4Kw/h per bugada, gairebé el mateix que la resta del llar en un día!! aquest desgavell ha vingut a sustituir l'acte quotidià de pujar al terrat a estendre la roba, la forma més efectiva, directa i econòmica d'utilizar l'energia solar-eòlica i, a més a més, estendre una bugada esdevé un còmode exercici que ens lleva de damunt al voltant de 150Kcal sense necessitats d'entaforar-te en un gimnàs com un hamster dins la nòria, i encara més propicia el poder relacionar-te i xerrar una mica amb el veinat de l'escala. Crec recordar que fou l'Estellés qui va escriure allò de "baixava la dona del terrat amb un ram de núvols blancs dins el cistell" o alguna cosa pareguda.
Rafael Clari - 06/10/2011
Benvolgut Pere Peres;

Certament, l'assecadora és el pitjor dimoni del consum. Estic completament d'acord. Però és que a part, el sol és un desinfectant poderós. La seva llum, neteja, desinfecta esterilitza, condiciona, i desparasita les peces de roba. Això no tothom el coneix.
I que més bell que la bugada no ja per la dona sinó per nosaltres mateixos. La vitamina que es transforma i ens daura la pell.
El bru, la llum que Sorolla va plasmar en els seus quadres i que es malbarata en aquests moments i que les nostres peces de roba enyoren socarrats en una màquina.
També em faig ressò de la teva reclamació. Tallar arbres per posar una escultura de ferro en forma de Menina, o tallar un arbre que es podria trasplantar és entre altres coses una falta de bon gust i per altra un atemptat contra l'ecologisme.
Rosa María de Dios - 06/10/2011
Pere lamento no poder entender tu mensaje. He dicho en varias ocasiones que no entiendo el valenciano escrito. Me interesa las opiniones de todos y contestarlas pero me siento incapaz de hacerlo, soy una burrita en esto, una valenciana inculta sin remedio.
Un cordial saludo
Rosa María de Dios
pep - 06/10/2011
Mmmmmmmmmmmmmmm......................................ja saps perquè el meu correu es diu tornar a la base?

O això .........o...............RES! tristament........... res.

Terra........ganes i..........bones mans .......Salut.
Rafael Clari - 06/10/2011
Rosa María de Dios, la razón de escribir en castellano es que me entienda más gente. A veces el cuerpecillo me pide otra cosa, pero hay que pensar siempre en los demás.

Pel que fa a Pep, ja entenc el que vols dir amb la teva adreça de correu, no pot ser d'altra manera. Hem de tornar al principi, a la base, als orígens, sabia que t'agradaria l'article. Espere que ho hagis gaudit tant com jo escrivint-ho.
pedro - 07/10/2011
Rafa, jo encara vaig conéixer de molt petit el vell camí de ferro, aqull trenet que anava des de Carcaixent fins a Tavernes i més enllà, pel costat de la serra. Amb paciència arribava quasi a la platja...
Llàstima que el llevaren.
I fa 12 anys ja que alguns demanàrem que convertiren el seu traçat en Via Verda per poner anar en bici o a peu a la platja des d'ací, una forma sostenible de fer i promoure el turisme.
Algú sap que s'ha fet d'aquella proposta?
Rafael Clari - 07/10/2011
Em fas enveja. El meu pare em va explicar el que era aquest tren sortint de Carcaixent i arribant fins gairebé al mar.
Es podia prendre en marxa i la gent sentia la carbonissa i l'aroma del vapor atès que era una màquina de vapor.
Ara s'està proposant el recuperar-lo com una via verda. La llàstima és que aquesta pretensió no compta amb els necessaris suports polítics tan necessaris en aquest país fins i tot per anar al lavabo.
Tant de bo prenguin mesures a partir de la reclamació de molta gent i la posin en marxa com a complement a la ruta dels monestirs que tan bona acollida està tenint. Ja et comento que des de les associacions afins com la Ribera Amb bici estan treballant perquè sigui una bella realitat.
Un Salut.
Mirna - 13/10/2011
Me recuerda al libro"Primavera Silenciosa (Silent Spring en inglés)", donde la autora del libro es Rachel Carson, mismas iniciales que este autor, que fue publicado en 1962 que advertía de los efectos perjudiciales de los pesticidas en el medio ambiente y culpaba a la industria química de la creciente ola de enfermedades relacionadas con la contaminación. Aunque muchos científicos lo calificaron de poco realista, para otras muchas personas se trata del primer libro divulgativo sobre ecologismo. Hoy es considerado un clásico de la concienciación ecológica.

La gente que apoyó a la autora, consiguió que el Departamento de Agricultura revisara su política sobre pesticidas y que el DDT fuera prohibido por la legislación de los Estados Unidos.

Recordemos que en 2006, "Primavera silenciosa" fue considerado uno de los 25 libros de divulgación científica más influyentes de todos los tiempos, nada menos que, por los editores de Discover Magazine.

Ánimo, por la via de la concienciación y la denuncia por un mundo mejor y más límpio.

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